May
8
Después de todos los actos oficiales nos juntamos con Ariel (el amigo de Matías) y nos llevó a Florentine, una fiesta que se hace en la calle después de la medianoche. Había muchísisisima gente y tardamos como cinco minutos en caminar una cuadra: las veredas repletas de botellas, gente caminando para todos lados, los bares pusieron los parlantes en la calle con música y fue un descontrol absoluto.